El síndrome de Estocolmo (Parte I)…
Acaba… Esto acaba… Y ahora empieza lo difícil… ¿Por qué tuviste que buscarme?… Estarás de acuerdo conmigo en que lo hiciste, ¿verdad?.
El primer día que te vi… … …El primer día que te vi, apareciste la última entre toda esa gente que acaba de conocer y entre la que me sentí algo extraño. “Me llamo Noelia”. Intercambiamos pocas palabras durante la noche. Pero, ¿te confieso algo?… … …Me entraste por el ojo.
Con pinta de la típica chica que nunca tiene nada que ver conmigo y mi forma de ser, totalmente diferente a mi, la típica chica que pienso que nunca me haría caso, rubia, muy guapa, demasiado, y con novio… Pero en la que irremediablemente suelo caer. Así que pensando en aplicar lo aprendido de los golpes anteriores, no pensaba hacerte mucho caso, no pensaba acercarme a ti, es mas, pensaba mantenerme lejos, distancia prudencial.
Con lo que no contaba es con que tu me buscarías. No contaba con que me hablarías cada vez que me vieras conectado, fugazmente, siempre apunto de irte. Una, dos, tres y hasta cuatro veces mas. Conversaciones de minutos. Pasada semana y media desde que nos conocimos, fue cuando realmente hablamos por primera vez, ¿recuerdas?. Ese día empezó toda nuestra historia. Una intensa historia de verano.
Aún no hay trackbacks